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Entradas de la categoría ‘Crónicas de Conciertos’ (20)

Celtic Connections: los conciertos

(Artículo publicado en FolkenlaRed.com en Marzo de 2008)

Por fin llega el momento de hablar del plato fuerte del festival Celtic Connections y que, como no podría ser de otra forma, se trata de su impresionante cartel de conciertos. Ya hablamos hace tiempo de lo complicado que resulta hacer una selección de los conciertos que se quiere ver. Sin embargo, sea cuál sea esta selección, es casi imposible no acertar con un nivel medio tan alto. Además, en muchos casos, hay que sumar a todo esto la personalidad propia de muchos de los escenarios donde transcurre el festival y que, sin duda, también contribuyen a que la música suene aún mejor. Por desgracia, quedaron algunos por visitar como Òran Mór, The Nacional Piping Center o The Tron Theatre entre otros, pero si que fueron muchos otros los que hubo ocasión de pisar:

ABC

Curioso nombre para esta enorme sala de conciertos y, a juzgar por gigantesca bola de espejos en el techo, macro discoteca también. Es un buen sitio para conciertos de tamaño medio-grande, aunque puede resultar un poco frío si la entrada no es buena. Estuve allí durante las primeras canciones del concierto de Alison Brown porque quería llegar a otro concierto en la otra punta del centro de Glasgow. Práctica esta, por cierto, que desaconsejo totalmente, siendo preferible tomarse este festival de una forma relajada y no tratar de estar en dos sitios a la vez.

ABC ABC: Alison Brown ABC: Joe Craven

Era Alison una de las artistas a las que más ganas tenía de ver en Glasgow, dado lo complicado (por no decir imposible) que resulta escuchar por aquí a figuras importantes del bluegrass. Sin embargo, me decepcionó un poco; no por la incuestionable calidad de lo que pude escuchar, sino porque uno lo que esperaba era ver el banjo de Alison a diez mil revoluciones por minuto, como en su altamente recomendable álbum Fair Weather, y sin embargo el concierto transcurrió más por otros estilos. Totalmente injusta esta apreciación, lo reconozco, teniendo en cuenta que no pude escuchar el concierto completo, pero sí que lo hice durante su actuación dentro de los Education Concerts y la impresión fue un poco la misma. Se hizo acompañar el Alison Brown Quartet por el guitarrista John Doyle y el histriónico multiinstrumentista Joe Craven (serio candidato a la sección Folk Bizarro), contrapunto a la tibieza de la propia Alison sobre el escenario.

Antes que a Alison Brown escuchamos a los interesantes The Greencards, grupo en el que predominan las plácidas baladas country en la cálida voz de Carol Young. Aunque también se prodigan en temas rápidos bluegrass como Mucky the Duck, por el que han estado nominados en la categoría de mejor instrumental country de los Grammy 2008.

ABC: The Greencards ABC: The Greencards ABC: The Greencards

St Andrew’s in the Square

Con el permiso del Old Fruitmarket y en dura competencia con este, St Andrew’s es el espacio más bonito de todo el festival. Se trata de una iglesia del siglo XVIII, felizmente recuperada ahora como centro cultural tras haber caído en el abandono a finales del XX.

St Andrew’s in the Square St Andrew’s in the Square St Andrew’s in the Square: Annbjørg Lien

Fue precisamente aquí donde comenzó mi visita al Celtic Connections con el concierto de la violinista noruega Annbjørg Lien, otra de esas grandes artistas muy difícil de encontrar en nuestros escenarios. Aunque en realidad sería más preciso hablar de un concierto de Waltz with Me, nombre del próximo proyecto discográfico de Annbjørg, donde se hace acompañar de grandes músicos como Bruce Molsky, Christine Hanson y Mikke Marin; también presentes en el escenario. Sucede muy a menudo en este festival que es complicado poner un solo nombre propio a un concierto, siendo más adecuado hablar de un proyecto en el que participan varios geniales músicos de diferentes países. Sin duda fue este un gran comienzo para mi particular Celtic Connections.

La siguiente visita a St Andrew’s fue motivada por la noche que dio en llamarse The Irish Tradition y que era en realidad la suma de los conciertos de Zoë Conway y Cran. El de Zoë, excelentemente acompañada por el guitarrista John McIntyre, fue sencillamente uno de los mejores conciertos de todo el festival. El estilo exquisito y cristalino del violín de Zoë me trajo a la memoria otro no menos elegante, el de la igualmente irlandesa Nollaig Casey, también a caballo entre la música clásica y tradicional. Y de hecho, aprovechando el lugar donde nos encontrábamos y su excelente acústica, Zoë decidió incluir una brillante pieza clásica entre los múltiples reels, gigs y valses. Aunque aún más sorprendente fue su virtuosa versión de un tema del genial guitarrista de jazz Django Reinhardt. Y por si todo esto fuese poco, resulta que también tiene una bonita voz que, por desgracia, solo pudimos escuchar en un único tema. Viendo a Zoë en directo se entiende perfectamente que su álbum de debut fuese producido ni más ni menos que por Bill Whelan.

La noche la cerró Cran, con su evocación directa de la tradición oral irlandesa. Y fueron precisamente sus armonías vocales lo que más me gustó de este grupo, por encima de sus piezas instrumentales. Sin olvidar, eso sí, sus útiles consejos culinarios sobre la preparación del típico Staimpí irlandés, que se pueden encontrar en su web. Curiosamente, cuando llegué al Festival Club esa noche ya estaban allí tocando de nuevo, y aún sigo sin explicarme cómo lo hicieron, ¡porque yo fui directamente de un sitio al otro!

St Andrew’s in the Square: Cran

City Halls: Recital Room

Como su propio nombre indica se trata de una pequeña sala dentro del conjunto de los City Halls, que también incluye un gran auditorio y el propio Old Fruitmarket. Es la Recital Room una sala sencilla pero elegante e ideal para pequeños conciertos acústicos. Un buen lugar sin duda para calentar motores antes de acudir a escenarios mayores. Mayores únicamente en cuanto a tamaño, lo que no tiene ninguna relación con la grandeza musical de lo que en ellos se pueda escuchar.

Mis conciertos en esta sala comenzaron con los irlandeses, aunque residentes en Newcastle, Shona Kipling & Damien O’Kane. A la primera, lamentablemente, solo la pudimos ver aquí durante el festival. Sin embargo, la guitarra, el banjo y la templada voz Damien se pudieron escuchar en otros conciertos como los de Brian Finnegan o Flook. Fuimos muy pocos los que acudimos a este concierto (si, en Glasgow también pueden pasar estas cosas), aunque no por ello dejó de ser estupendo.

City Halls - Recital Room: Shona Kipling & Damien O’Kane City Halls - Recital Room: Shona Kipling

A medida que pasaban los días la entrada en esta sala iba mejorando, hasta llegar al lleno absoluto en el concierto del mítico violinista zurdo escocés Angus Grant, que cerraba las actuaciones en este espacio. Acompañado por Christine Hanson (sin duda el violonchelo más escuchado de todo el festival, ¡estaba en todas partes!) y Ross Martin, el violín de Angus sonó conmovedoramente natural y alejado de todo artificio, llevando la música tradicional a su más pura expresión. Y en ese mismo tono se pudo escuchar también a su hijo, de igual nombre y más conocido por ser el pintoresco violinista de Shooglenifty, que se unió para un par de temas al final del concierto, simplemente impagable. Como no podía ser de otra forma, el público despidió a Angus en pie y con una cálida ovación, mostrando gran veneración hacia este músico en uno de los momentos más entrañables de todo el festival.

Old Fruitmarket

Sucede en ocasiones que tras haber visto muchas fotos de un lugar, este decepciona cuando uno lo visita por primera vez. Pues bien, este no es, en absoluto, el caso del Old Fruitmarket. La recuperación de este antiguo mercado ha dado como resultado una de las salas de conciertos más bonitas y con más carisma de cuantas haya podido visitar. El iluminado techo abovedado de madera, los balcones metálicos que se asoman a la nave central y los añejos carteles de los puestos situados a modo de decoración forman un conjunto difícilmente superable. Si, definitivamente la música suena mejor aquí.

Old Fruitmarket

Fue estupendo tener la oportunidad de ver allí a Cara Dillon por primera vez. Lo angelical de su voz está fuera de cualquier duda y su directo no hace más que confirmar lo que se puede escuchar en sus discos. Sin embargo, el sonido un tanto aséptico en ocasiones de sus temas de estudio se desvanece en directo, dejando paso a una reconfortante y cálida naturalidad. Toda una sorpresa además descubrir que Cara se atreve en sus conciertos con el whistle y, aunque tímidamente, también con el violín. Esa noche la cerró el magnífico cantautor Luka Bloom, capaz de llenar como nadie el enorme espacio del Old Fruitmarket sin más acompañamiento que su voz y su guitarra.

Old Fruitmarket: Cara Dillon Old Fruitmarket: Cara Dillon Old Fruitmarket: Luka Bloom

Para la esperada noche de Capercaillie, con las entradas agotadas desde mucho tiempo atrás, desaparecieron las mesas y sillas a pie de escenario, dando paso a un ambiente mucho más agitado en la abarrotada sala. Creo que esto, con el público más pendiente de la aparición en escena de los escoceses que de otra cosa, no le vino demasiado bien a la plácida música de Kirsty McGee, que presentaba en sociedad su nuevo proyecto Hobopop Collective. Música más adecuada para ambientes mucho más tranquilos, como ya hemos tenido la suerte de comprobar por aquí en un par de giras. En cualquier caso, su actuación terminó de forma álgida con una vívida Profit Song, en la que Kirsty se acompañó por un coro de lujo formado por Karine Polwart, Corrina Hewat y Annie Grace, invitadas especiales para la ocasión.

Old Fruitmarket: Hobopop Collective Old Fruitmarket: Hobopop Collective

En el concierto de Capercaillie sonaron ya algunos de los temas su nuevo disco Roses and Tears, disco con cierto sabor a despedida. Tal vez fuese esta la última ocasión de ver a Capercaillie en el Celtic Connections y nadie se lo quería perder. La actuación estuvo a la altura de lo que cabía esperar y la emoción se dejó sentir en el ambiente, especialmente en los temas lentos en los que la voz de Karen Matheson hacía contener la respiración al bullicioso público. Personalmente hubiese preferido un ambiente más tranquilo también para este concierto. Nunca llueve a gusto de todos, claro está, pero tampoco ayudó demasiado la cerveza que si me llovió desde la terraza superior (parece que no tenemos por aquí la exclusiva de estas cosas). Creo que fue algo totalmente accidental, aunque curiosamente no fui el único al que le pasó.

Old Fruitmarket: Capercaillie Old Fruitmarket: Capercaillie Old Fruitmarket: Capercaillie

Royal Concert Hall

Es el centro neurálgico del Celtic Connections. Un laberinto de pasillos, escaleras y salas donde cada rincón está colonizado estos días: tiendas de discos, oficina de prensa, puestos de lutiers, talleres musicales, bares… y, por supuesto, los distintos escenarios; todo queda al servicio del festival. No tiene en realidad mucha más historia que la de cualquier moderno auditorio de cualquier ciudad, sin embargo, es sin duda en el que más y mejor música folk se ha escuchado de todo el mundo.

Royal Concert Hall: Auditorium

Una de las salas del Royal Concert Hall es la llamada Strathclyde Suite, donde pude disfrutar del nuevo y extraordinariamente coral proyecto de Brian Finnegan The Singing Tree. Brian se hace acompañar aquí por músicos de la talla de Cara Dillon, Jarlath Henderson o Trevor Hutchinson, hasta llegar a un total de trece sobre el escenario, para recrear la tradición musical de Irlanda del Norte. El resultado fue más que brillante. Antes que el propio Finnegan pudimos ver a los increíbles The Rooneys, seis hermanos irlandeses de los que uno, simplemente escuchándolos, jamás podría imaginar su corta edad. Todos ellos son muy buenos en sus respectivos instrumentos y su coordinación es simplemente perfecta. No en vano fueron uno de los grupos ganadores del Open Stage 2007. Tengo mucha curiosidad por ver a dónde puede llegar este grupo, partiendo ya de un nivel tan alto.

Strathclyde Suite: The Rooneys Strathclyde Suite: Brian Finnegan Strathclyde Suite: The Singing Tree

Siguiendo en la Strathclyde Suite, ya en el último día del festival, apareció en escena Patsy Reid. El de Patsy estaba dentro de la serie de tres conciertos New Voices, en los que el festival pide a otros tantos artistas que presenten un concierto con composiciones propias e inéditas, especialmente realizadas para la ocasión. Esperaba que este fuese un concierto de pequeño formato, así que me llevé una sorpresa al llegar a la sala y ver un escenario preparado para trece músicos, piano de cola incluido, y más aún cuando aparecieron allí a algunas caras conocidas como Aidan O’Rourke o Natalie Haas. El concierto transcurrió en un difuso punto intermedio entre la música tradicional y la clásica. De hecho, contábamos con un programa de mano y el concierto estaba dividido en tres movimientos. La ovación final fue, con total merecimiento, una de las mayores del festival.

Strathclyde Suite: Patsy Reid Strathclyde Suite: Patsy Reid

El Celtic Connections 2008 iba tocando ya a su fin, y que mejor forma de hacerlo que con unas Transatlantic Sessions en el enorme auditorio del Royal Concert Hall. Solamente escuchar cómo el presentador nombraba a los participantes ya resultaba escalofriante: Joan Osborne, Tim O’Brien, Mindy Smith, Jerry Douglas, Russ Barenberg, Alison Brown, Bruce Molsky … en el lado trasatlántico y Aly Bain, Karen Matheson, Phil Cunningham, Eddi Reader, Donald Shaw, Michael McGoldrick, James Mackintosh… a este lado del océano. Encantado iría a un concierto de cada uno de ellos por separado y ahora tenía a todos ellos sobre el mismo escenario. La noche transcurrió por terrenos bastante tranquilos y sin caer para nada en tópicos de fácil acceso para el público. Aquí ya si que pude escuchar por fin a Alison Brown tocando auténtico bluegrass con una banda de lujo; banda que realmente era tal y para nada una colección de individualidades. También a Karen Matheson cantando puirt a beul al más puro estilo country, mezcla más que convincente esta. Curiosa la idea de montar una especie de sala de espera en el propio escenario (un par de sofás, una mesa de salón y una lámpara) para los músicos que no intervenían en cada canción; ¡cuando Phil Cunningham merodeaba por la zona parecían pasarlo aún mejor allí que tocando! Así, tras tres breves horas de concierto, el festival de este año llegaba a su fin, ya solo quedaba la última noche de un Festival Club con cierto sabor a despedida.

Royal Concert Hall - Auditorium: Transatlantic Sessions Transatlantic Sessions Royal Concert Hall - Auditorium: Transatlantic Sessions

Mientras abandonaba el Royal Concert Hall me venían a la cabeza muchas imágenes de mi semana en Glasgow. Tal vez la más insistente de ellas era la de que, a pesar de la grandeza del concierto que acababa de presenciar, había disfrutado aún más de la música de esos conciertos más pequeños, aparentemente escondidos entre los grandes nombres de la programación y que raramente colgaban el cartel de “no hay entradas”.

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Publicado por Oscar López - 17 enero 2010

Celtic Connections: a lo largo del festival

(Artículo publicado en FolkenlaRed.com en Febrero de 2008)

Festival Club: Harriet EarisSin ninguna duda, los eventos más visibles del festival Celtic Connections son los grandes conciertos en el Old Fruitmarket o el Royal Concert Hall. Sin embargo, existen otro tipo de actos, más modestos en principio, pero que nos pueden deparar muy gratas sorpresas. Estos son los Education Concerts, el Open Stage y el Festival Club, que se llevan a cabo a lo largo de todo el festival.

Education Concerts

Como su propio nombre hace suponer, son conciertos orientados a los más pequeños. Aunque tampoco se trata de hacer conciertos especiales para ellos, sino de acercarles a la música en directo tal y como se puede escuchar en el resto del festival. En esta edición de 2008 han sido un total de nueve conciertos en esta sección y han pasado por ellos figuras de la talla de John McCusker, Inusual Suspects o Alison Brown, acompañados también por otros no tan ilustres jóvenes intérpretes. Resulta ciertamente espectacular presenciar uno de estos conciertos en un auditorio principal del Royal Concert Hall repleto de chavales de 8-14 años liberados por una mañana de la rutina de las clases y con muchas ganas de gritar, dar palmas y bailar. Aunque también con muchas ganas de escuchar: recuerdo el silencio que se hizo durante la fenomenal interpretación de “Red is the Rose” por parte de una banda escolar como uno de los momentos más emotivos de todo el festival. Sin duda es este un modelo a importar a nuestros festivales, que me temo que no se acuerdan demasiado de los más pequeños. Solo me vienen a la cabeza ahora mismo los igualmente aplaudibles conciertos infantiles del Getxo Folk, aunque son estos normalmente conciertos más pensados expresamente para niños, mezclando música con teatro, cuenta cuentos, etc…

Open Stage

Se celebra durante todas las tardes del festival en uno de los múltiples espacios del Royal Concert Hall. Es básicamente un concurso de nuevos talentos por el que cada tarde pasan cuatro o cinco grupos (lo que hace un total de en torno a ochenta) que compiten por hacerse hueco en la programación del festival del año siguiente. Por lo que he podido ver, este espacio no se limita únicamente al folk más puro, sino que deja espacio para otros estilos también presentes en el festival. La entrada es gratuita, lo que hacía que la sala se llenase todas las tardes y que se abarrotase en los días finales del festival.

Open Stage: Maggie Adamson Open Stage: Bethan Nia Open Stage: Feolta

El último día, en el que se presentaron los seis ganadores de esta edición, fue sencillamente genial. Para mí fue este uno de los momentos mayor calidad e intensidad de todo el festival. El paso por el escenario de los seis ganadores comenzó con John Langan, que consiguió, sin proponérselo, hacer que todo el público acompañase su estremecedora versión de la tradicional “Wild Mountain Thyme”. Le siguieron la violinista de las Shetland Maggie Adamson, de impresionante técnica y estilo con tan solo 15 años, la cantante de jazz-folk Debra Salem, la arpista y cantante galesa Bethan Nia, que incluyó una versión de “Ready for the Storm” de Dougie MacLean en su más que convincente actuación y el sólido duo de violín y piano que forman los también muy jóvenes Neil Ewart y Suzanne Houston. Nombres todos estos a recordar para el futuro, pero sobre todo el de los más ovacionados de la noche: Feolta (por desgracia no parecen tener aún página web o MySpace). Un cuarteto de violín, acordeón, bouzouki y bodhran que transmite una impresionante fuerza y desbordante alegría sobre el escenario. Se trata de estos grupos que hacen evidente en los conciertos lo mucho que están disfrutando con su música. Incluyeron un tema vocal e incluso un pequeño fragmento de danza irlandesa en su actuación. En su anterior actuación en el Open Stage estuvieron acompañados por el recientemente galardonado Ewan Robertson.

Aunque no actuaron esa noche, otros nombres a seguir son los de los “Open Stage Highly Recommended 2008”, que han sido: SqueezeBlawThrumpTickle, Adam McCulloch, Nerea Gourlaouen, Bratach Bana, Campbell Sisters, Skelpaig y All Jigged Out.

Festival Club

Mitad evento musical y mitad acto social, para muchos es lo mejor de todo el Celtic Connections. Y razones no faltan para ello. Se celebra durante todas las noches del festival en el mismo hotel donde se alojan los músicos, por lo que es un continuo desfile de músicos a los que has visto muchas veces sobre el escenario, pero en un ambiente totalmente distendido, tomando algo y charlando con los amigos. Así, es inevitable que se le pongan a uno los ojos como platos cuando se cruza continuamente con Cara Dillon por el pasillo del hotel, hace cola en el bar junto a Phil Cunningham para pedir algo o vé como Eddi Reader se sienta a su lado en el suelo, a pie de escenario, para seguir más de cerca los conciertos de un abarrotado Festival Club.

Festival Club: ShoogleniftyEn lo estrictamente musical, el Festival Club supone una ocasión inmejorable para poder escuchar a los grupos que no se han podido ver durante esos días por el solapamiento de conciertos. Aunque, cuando uno llega cada noche al hotel, no tiene ni la más remota idea de quién puede aparecer sobre en el escenario, y esa es también parte de la grandeza de este Festival Club. Es por tanto, una pequeña caja de sorpresas, que puede deparar enormes alegrías y también algún que otro momento de hastío. Aunque creo que esto último es más por los niveles de saturación musical que se pueden alcanzar a altas horas de la madrugadas, después de todo un día de buena música en directo, que por otra cosa. También sucede en ocasiones que la cantidad de gente que se acumula allí es tal que sucede un poco lo que se comentaba por aquí hace unos días sobre el público y los músicos. De hecho las entradas para el Festival Club del último sábado se agotaron semanas antes y no pude asistir al mismo.

Festival Club: The DuhksSería ciertamente complicado mencionar aquí todos los conciertos brillantes que he presenciado en el Festival Club, así que me voy a limitar a la noche en la que más lo disfruté, la del miércoles 30 de Enero. Curiosamente fue esa una noche en la que el cansancio estuvo a punto de llevarme a la cama después del último concierto, pero por suerte decidí acercarme al final. Cuando llegué estaban colocando un arpa sobre el escenario: “buena señal”, pensé. Y así fue, salió al escenario la arpista galesa Harriet Earis (¡vaya, parece que todas las arpistas que he visto en este festival son de allí!) en formato de trio (arpa-contrabajo-percusión), trayendo consigo una gran bocanada de aire fresco. Y no solo por su original y dinámico estilo, bastante alejado de los sonidos clásicos del arpa (de los que, por cierto, soy gran adepto). También por la energía y entusiasmo contagiosos que mostraba sobre el escenario. Impagable poder ver en directo sus continuas muecas y gestos de complicidad hacia sus músicos. Las actuaciones que siguieron a la de Harriet no hicieron sino ir aumentando la temperatura del local. Empezando por una Michelle Shocked que hizo salir a tocar con ella a un buen número de espontáneos y siguiendo por los sorprendentes canadienses The Duhks, presentes en el festival como teloneros de Tim O’Brien y que consiguieron poner a buena parte del público a bailar. Gustaron tanto que repitieron un par de noches más tarde. Fue entonces, cuando ya parecía que la fiesta no podía ir a más, cuando salieron a escena nada menos que Shooglenifty (que curiosamente no estaban programados como tales en el festival, aunque sus músicos si que participaban en otros conciertos), de los que poco hace falta decir y que nos hicieron disfrutar, saltar y dar palmas como si de los ilusionados niños de los Education Concerts se tratase.

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Publicado por Oscar López - 16 enero 2010

Celtic Connections: camino a Glasgow

(Artículo publicado en FolkenlaRed.com en Enero de 2008)

Un auténtico quebradero de cabeza. Esto es, aunque parezca difícil de creer (yo mismo no lo habría dicho hace un par de semanas), lo que supone planear una visita al festival Celtic Connections de Glasgow. Claro que, ojalá todos los dolores de cabeza fuesen tan estimulantes y placenteros como este. Y no, no me estoy refiriendo a la búsqueda de alojamiento, de vuelos baratos u otros problemas logísticos; eso es lo más sencillo en realidad.

Julie Fowlis

Para empezar uno debe afrontar la dura decisión de qué parte del festival quiere ver. Y es que, a diferencia de a lo que estamos acostumbrados por aquí, donde los festivales duran cuatro o cinco días a lo sumo, en el caso del Celtic Connections estamos hablando de ¡casi tres semanas de festival! Y eso, desde luego, no hay periodo vacacional ni bolsillo humano que sea capaz de afrontarlo. Así que, por esta vez, dejaremos la visita en una nada despreciable última semana de festival. Los daños colaterales de esta decisión son dejar en el tintero conciertos como los de Cherish the Ladies, Julie Fowlis, Karan Casey o Dougie MacLean; conciertos inéditos para mí y que tenía muchas ganas de ver. Y esto por no hablar de otros muchos grupos interesantes a los que me encantaría poder ver de nuevo.

Se podría pensar que, una vez fijadas las fechas dentro de los inabarcables diecinueve días de festival, ya está todo hecho. Nada más lejos de la realidad. Y es que, el hecho de ser un festival tan extenso no implica, ni mucho menos, que transcurra con un ritmo relajado. Por el contrario, los conciertos interesantes se solapan a la misma hora en distintos escenarios a lo largo de la ciudad. Obligándonos, por ejemplo, a tener que elegir dolorosamente entre un concierto de los Session A9 de Charlie McKerron y de la prometedora violinista irlandesa Zoë Conway. Menos mal que a esa misma hora hay una cosa fácilmente descartable: Transatlantic Sessions, ¡a saber qué grupo es ese! ¡Ah!, no, espera… que no es un grupo, sino un concierto en el que van a participar Joan Osborne, Tim O’Brien, Eddi Reader, Karen Matheson, Aly Bain, Alison Brown, Phil Cunningham, Donald Shaw, Michael McGoldrick… ¡¡Socorro!! Se trata en realidad de la puesta en directo de una serie de programas emitidos en la BBC Scotland y en los que se exploran las conexiones musicales a ambos lados del Atlántico.

Todo esto es lo que uno se encuentra sin tener más contacto con el festival que su propia página web. Al intentar profundizar en la interminable agenda con sus cerca de trescientos actos programados y al descubrir los once escenarios repartidos por toda la ciudad (ver mapa) en los que se llevan a cabo. Ciertamente no se me ocurre ningún otro festival con el que compararlo. Tiempo habrá de descubrir en persona si los múltiples comentarios escuchados sobre el Festival Club son ciertos y de escribir conclusiones más interesantes y sobre el terreno acerca de los Education Concerts, el Open Stage y, en definitiva, de cómo se vive este festival en Glasgow.


Ver Glasgow Celtic Connections 2008 en un mapa más grande.

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Publicado por Oscar López - 3 enero 2010

Aly Bain & Phil Cunningham

Resulta ciertamente difícil escribir una crónica (o así) después de haber vivido, por cuarta vez en mi caso, un nuevo concierto de Phil Cunningham y Aly Bain.

Podría empezar alabando el endiablado virtuosismo de estos dos genios, lo que demostraron sobradamente en sus respectivos solos, y la sensibilidad y elegancia de sus baladas, capaces de conmover al más inerte. Pero sería imposible no quedarse corto.

Otra opción sería transcribir alguna de las innumerables bromas y anécdotas que se sucedían entre canción y canción, haciendo gala de un entrañable sentido del humor que ya es marca de la casa y que se ha convertido en una parte esencial de sus actuaciones. Pero contado por mí y fuera de contexto no tendría ni una décima parte de gracia, desde luego.

Sin duda no podría faltar una referencia al momento más emotivo de la noche, cuando Phil interpretó el tema dedicado a la memoria de su hermano Johnny, el genial violinista tristemente fallecido hace apenas año y medio. Pero una sola nota de ese tema es un homenaje infinitamente mayor que todas estas torpes palabras.

Por todo esto creo que lo mejor será no escribir nada, sino simplemente recrearse en los recuerdos. Ayudado tal vez por estas fotos, aunque no representen más que un vago reflejo de lo allí vivido.

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Martin Stephenson

Este inglés, aunque geográficamente casi escocés, llegaba como sustituto de última hora de un nuevo concierto suspendido de esta gafada edición de Musiketan; y es que con éste ya son tres los conciertos que han debido ser modificados por diversos motivos. Si sumamos a esto que la afluencia de público no era ni de lejos la mejor de la temporada, todo parecía indicar que nos encontrábamos ante una velada un tanto fría.

Martin, sin embargo, no se dejó contagiar por todo esto y desde el primer momento hizo que el público se implicase de lleno en su espectáculo. Arrancó con un tema rápido, demostrando ya desde el principio su maestría en la guitarra, para seguir después con otro lento, haciendo gala de un estilo claro y cristalino. Su versatilidad de registros nos llevó desde los sonidos folk o blue grass al jazz, visitando incluso la bossa nova en uno de sus temas. Aunque lo que fue definitivo para que el público se implicase de lleno fue la cercanía de Martin durante toda la noche, dirigiendo continuos guiños y bromas al público, intentando hacernos traducir a euskera una de sus canciones sobre la marcha o haciendo que encendiesen las luces de la sala para vernos las caras. Caras que sin duda siguieron siendo sonrientes bastante tiempo después de la hora y media escasa que duró la actuación.

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